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Revisa tus creencias para trascender tus límites.

Las Creencias pueden ser definidas desde un sinnúmero de perspectivas humanas.

Podemos decir bajo un enfoque filosófico-humanista, que estas son un conjunto de principios que conforman la ideología de una persona o de un grupo social. Sin embargo, esta definición no englobaría todo lo que este concepto por sí mismo abarca.

Desde un punto de vista lingüístico, podemos añadir que son estados mentales en los que cada individuo supone que algo es cierto, probable o verdadero.

Bajo esta perspectiva, cada uno de estos estados puede expresarse mediante afirmaciones o negaciones.

Estas dos definiciones en conjunto dan una mejor idea de todo lo que estos principios pueden llegar a ser en una persona.

Si quisiéramos clasificarlas, tendríamos que considerar aspectos de índole cultural, religiosa, social e incluso política. Además, encontraríamos todo un universo de categorías y clasificaciones.

Por lo tanto, nos centraremos solo en aquellas de interés para trascender los límites humanos.

Vamos a concentrar nuestro interés y atención en dos grandes grupos:

  • Creencias potenciadoras: Son aquellas que ayudan a llegar hacia los objetivos personales.

    Estas llevan a creer, sacar lo mejor de cada quien y lograr las metas que se hayan propuesto.

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  • Creencias limitadoras: Son las más peligrosas, pues se encuentran arraigadas en lo más profundo de la mente humana.Causan un gran apego y son difíciles de eliminar.Asimismo obstruyen la evolución del propio pensamiento y hacen más difícil el camino hacia el éxito y el logro de los objetivos.

Modelando y controlando la mente

El producto del trabajo constante de la mente son nuestros pensamientos. Son estos los responsables de asimilar o rechazar situaciones que, a la postre, van conformando nuestra ideología.

Lo que creemos y lo que no obedece a un proceso de contraste que nuestra mente hace con la realidad.

Gran parte de este proceso de creer y no creer proviene de la comprobación empírica de las ideas.

Esto implica tener que haber experimentado alguna situación. A raíz de esta experiencia, podremos decidir si un pensamiento se toma como verdadero o como falso.

La repetición de este proceso de manera continua genera el conjunto de conocimientos en el cual se fundamenta lo que creemos.

Como ejemplo práctico, pensemos en una vela que está encendida. Cualquiera que se acerque a tocar su flama se quemará de forma inevitable.

En conclusión, al tocar un objeto que arde en llamas, nos quemaríamos. En el futuro si nos encontramos con una fogata, aunque esta no se asemeje a una vela, entenderemos que el fuego de esta nos quemará.

Esta es la forma en la que la mente humana construye su conjunto de ideas que irán fundamentando lo que creerá.

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Este proceso de prueba y error, junto con la influencia de nuestro entorno desde la infancia, ocasiona que ciertas ideas o creencias se arraiguen fuertemente al individuo.

El resultado no suele ser malo debido a que llevamos varios miles de años viviendo de esa forma con éxito.

Desafortunadamente este comportamiento también puede llegar a ser negativo cuando se avecina la necesidad de cambiar lo que está demostrado que funciona por experiencia.

Esto obedece a que es un rasgo evolutivo resistirse al cambio, porque los cambios provocan situaciones inciertas que pueden arriesgar la supervivencia del individuo.

Rompiendo esos pensamientos limitantes

Una vez identificado el modus operandi de la mente humana, es preciso emprender una serie de pasos para evitar que esta nos boicotee.

Tomaremos lo que nos impulsa a lograr nuestras metas y desecharemos lo que nos limita a conseguir nuestros sueños.

El camino no será fácil, pero vale la pena intentarlo.

Resumiremos entonces este proceder en cinco simples pero significativos pasos:

  1. Detectar lo que nos boicotea: Este paso es fundamental para romper los pensamientos limitantes.Consiste en identificar todas aquellas conductas que nos alejan de nuestros objetivos.
  2. Elaborar un plan de acción: Después de identificar el problema, merece la pena desmenuzarlo y comenzar a tomar cartas en el asunto. En este paso es válido pedir la ayuda de algún familiar, amigo o un experto. creencias

    Esto ayudará a que nuestras estrategias de acción estén mejor desarrolladas.

  3. Creer que es posible: De nada sirve haber tomado el paso uno y dos si no nos la creemos.Creer que algo es posible es la base para poder transformar una realidad.
  4. Intentar repetidas veces: No debemos darnos por vencidos si las cosas no salen como se planearon.La perseverancia es la llave hacia el cumplimiento de nuestros objetivos.
  5. Aceptar y no invalidar: Si las cosas no funcionan a pesar de varios intentos, llega el momento de aceptar lo que no puede ser cambiado.Nunca con resignación, más bien con optimismo y madurez.

Si practicamos estos pasos, nos acercaremos más a eliminar los pensamientos limitantes y podremos trascender de una forma más plena.

Finalmente, es conveniente añadir que nuestras creencias deben ser puestas a prueba constantemente.

Esto sentará las bases para poder reafirmarlas o, si es necesario, cambiarlas.

Este proceso dura toda la vida y es el verdadero camino al éxito y a la felicidad verdadera.

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